La normalidad aburre
Definir si una persona es normal o anormal es un tema difícil en el campo de la psicología. Ser una persona “normal” se refiere a lo que actúa como regla, canon o modelo, y a lo que se ajusta, debido a su naturaleza, a preceptos establecidos con antelación. El problema llega cuando tenemos que determinar si una serie de comportamientos son normales o pueden llegar a ser completamente lo contrario.
Podemos diferenciar lo normal como un concepto de ideal y lo anormal como una desviación de la norma. En el terreno de la psiquiatría ocurre lo mismo: una persona se considera normal mientras no presente síntomas de perturbaciones psíquicas, por ejemplo, depresión, ansiedad, etc.
Profundizando en el ámbito de la sociedad, y reflejando mi opinión, lo normal aburre. Está claro que no apoyo las perturbaciones psíquicas ni mucho menos, pero no creo que lo normal sea tan bueno como nos hacen creer. Desde pequeños se nos enseña que debemos obedecer órdenes y tener una rutina porque es lo normal, y aquellas personas que reivindican y rompen con las rutinas se les tacha de gente “rara”.
me pregunto qué características diferencian a los que padecen de alguna enfermedad mental de las personas sanas.
¿Cómo distinguimos qué es lo normal? Para nosotros la normalidad es el promedio, lo que
aparece con mayor frecuencia, y está relacionado con la idea de adaptación social. La
sociedad estigmatiza lo que se sale de la norma por miedo al cambio y a que pueda llegar
a ser una amenaza.
En conclusión, la normalidad es una construcción social en la que la gente finge tener unas características comunes ajenas a la realidad.
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